2 de abril de 2013

El anillamiento científico de aves

La migración de las aves no ha dejado de maravillar al ser humano desde  hace siglos, o al menos ha despertado la curiosidad de muchas personas que veían como en ciertas épocas del año grupos de aves aparecían año tras año.

Ya hace unos 5000 años, en la isla de Chipre en el Mediterráneo, se asociaba el movimiento estacional de un numeroso grupo de aves grandes con el momento adecuado para iniciar las siembras. Aristóteles reconoció el fenómeno de la migración e identificó varias especies de aves migratorias.

Poco a poco se fue confirmando que estos cambios respondían a los ciclos biológicos de las aves, pero preguntas como de donde vienen, que distancias recorren, se seguían desconociendo.

Lavandera boyera (Motacilla flava) con anilla

No fue hasta el primer cuarto del siglo XX cuando se empezaron a vislumbrar las causas y modalidades de este fenómeno natural. Un paso fundamental para su conocimiento fue la utilización del marcado individualizado de aves, en especial del anillamiento.

El anillamiento consiste en la aplicación de una anilla metálica, habitualmente de aluminio, en la pata de un ave viva. Esta anilla lleva impreso un remite, que identifica a la estación anilladora donde se centralizan los datos, uno o varios dígitos característicos del tamaño de la anilla y un número diferente para todas las anillas del mismo modelo y estación. Los datos de anillamiento correspondientes a todas las aves que llevan anillas de un remite determinado quedan archivados en el centro correspondiente.

 Diversos tipos de anillas

Las técnicas de marcaje han ido evolucionando pero la fácil aplicabilidad del anillamiento científico, lo extendido en el método hacen que sea una herramienta de estudio eficaz, sencilla y económica que sigue recogiendo y avalando no sólo numerosos estudios científicos, si no resultando de especial importancia para los trabajos de Gestión y Conservación tanto de las especies como de sus hábitats, así como para proyectos o estudios a menor escala.


El valor de los datos recogidos aumenta con el tiempo, pues se van recogiendo series de datos que se utilizan en numerosos estudios de cambio climático y otros estudios de actualidad. La aplicación de las aves como indicador ya es conocido, pero el anillamiento científico ha sumado la recogida de datos de rigor para evaluar tendencias y confirmar cambios a gran escala.

Desde BIOSFERA destacamos la utilidad y aplicación del anillamiento científico también para estudios y proyectos a pequeña escala, de migraciones locales, de estudios poblacionales, de biodiversidad, seguimientos, etc.

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