27 de abril de 2015

Especies invasoras acuáticas y desinfección de equipos

Las especies invasoras representan una de las mayores amenazas para la biodiversidad, causan una homogenización de las especies presentes y pueden tener efectos devastadores sobre especies protegidas autóctonas, además de presentar fuertes impactos económicos y sociales. En el caso de los ecosistemas de aguas dulces (ríos, lagos, charcas, etc.) se ha observado una fuerte proliferación de especies invasoras en los últimos años en la península ibérica: peces introducidos o traslocados por pescadores recreativos, mejillón cebra (Dreissena polymorpha) aparentemente con el mismo origen, caracoles con introducciones derivadas de la acuarofilia (caracol manzana Pomacea spp., caracol gigante cuerno de carnero Marisa cornuarietis), otros moluscos como la almeja asiática (Corbicula fluminea) con vía de introducción incierta, algas bentónicas de fuertes impactos sobre el lecho del río (didymo, Didymospermia germinata), u hongos y virus que causan fuertes mortalidades en los anfibios (quitridios e iridiovirus) y cangrejos (afanomicosis).

Dreissena polymorpha3.jpg
Mejillón cebra (Dreissena polymorpha). Fuente: Wikipedia

Las actividades humanas son agente tanto de la introducción como de la dispersión de estas especies invasoras, ya sea de forma intencionada o involuntaria. Para evitar la segunda, resulta necesario desinfectar equipos y maquinara cuando se realicen trabajos en medios acuáticos (e igualmente resulta de aplicación para la realización de actividades recreativas en esos mismos medios). Revisamos aquí las recomendaciones de desinfección realizadas por expertos y administraciones con el fin de reducir las posibilidades de actuar como vector de estas especies invasoras, en especial con las situaciones y trabajos más relacionadas con la consultoría medioambiental (en los procedimientos o en los clientes). De forma obvia, el traslado de agua de una masa a otra (incluyendo obviamente las traslocaciones de peces, cangrejos u otros organismos) es una vía de introducción y dispersión de especies invasoras de máxima importancia, y que no queda cubierta con los métodos de desinfección indicados.

Limpieza de vadeadores con producto específico

Un diseño adecuado del trabajo de campo, evitando mezclar cuencas o masas de agua, o yendo primero a los tramos no contaminados por especies invasoras y no al revés, no garantiza completamente la ausencia de traslocación, puesto que pueden estar presentes especies invasoras no detectadas en los tramos que consideramos a priori libres de ellas. El lavado, para eliminar completamente restos vegetales, barro, y posibles larvas, valvas o esporas, y posterior secado completo del material resulta un protocolo de desinfección correcto en la mayoría de los casos, pero que no es aplicable en muchas situaciones, ya que se requiere un periodo largo (varios días) para garantizar ese secado completo, incluso en pliegues o recovecos, del equipo. Así pues, la recomendación es, siempre que sea posible, programar los trabajos de campo de forma que no se pase de una zona con la limpieza y desinfección del equipo y material, de acuerdo con la tabla siguiente.

Taxon
Didymo
Mejillón cebra
Almeja asiática
Caracoles
Afanomicosis
Quitridios
Iridiovirus
Secado 48 h
CHD
Agua caliente 60 ºC 10 min
CHD
Sal 5%
CHD
Bosch, 2003
Lejía 0.15% (3-4 gotas/l)
CHE
CHJ
Gobierno
La Rioja 2013
Lejía 0.4% (10 gotas/l)
Bosch, 2003
Lejía 2%
CHD
Lejía 3-4%
Gobierno
La Rioja 2014
Gobierno
La Rioja 2014
Lejía comercial pura
(Cl libre 4-5%) 5 min
Bosch, 2003
Antiséptico 5%
CHD
Glutaraldehído 1%
15 min (instrucciones fungicida fabricante)
15 min (instrucciones fungicida fabricante)
15 min
Bosch

El análisis de esta tabla muestra que, a la hora de buscar un desinfectante eficaz, accesible y de baja problemática, la limpieza con agua y posterior inmersión en lejía diluida (3-4%) sería adecuada para evitar problemas de traslocación con la mayor parte de los casos, salvo ante iridiovirus (causantes de mortalidades de anfibios en charcas). Para aquel material excesivamente sensible a la lejía, se podría recurrir a la pulverización de antisépticos comerciales, siguiendo las instrucciones de los fabricantes (no todos los antisépticos eliminan animales, algas, bacterias, hongos o virus por igual, ni en el mismo tiempo). Para el trabajo en zonas con posible presencia de iridovirus, el tratamiento de desinfección deberá ser más drástico.

Puedes ver en este enlace información acerca de los estudios de Gestión y Conservación de Flora y Fauna que realiza BIOSFERA Consultoría Medioambiental, S.L., pinchando aquí


Bibliografía

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